Marco Rossi · Corresponsal de F1
Con su novena victoria de la temporada, Andrea Kimi Antonelli amplió su ventaja en el campeonato de pilotos, aunque su coronación como el campeón del mundo más joven de la historia se aplaza al menos una carrera más.
Andrea Kimi Antonelli ganó el Gran Premio de Estados Unidos en el Circuito de las Américas de Austin y convirtió la pole position en su novena victoria de la temporada. El piloto de Mercedes no dio opción a sus rivales, Charles Leclerc fue segundo y Max Verstappen completó el podio. Para Antonelli, el domingo supuso otro gran paso hacia su primer título mundial, aunque la decisión matemática no llegó en Austin.
De la pole a una victoria incontestable
Antonelli dejó poco margen para las dudas esta tarde. Desde la pole position controló la carrera de principio a fin y cruzó la meta con 13,078 segundos de ventaja sobre Leclerc, un margen que en la Fórmula 1 rara vez se explica solo por el ritmo y que dice mucho de la solidez de su domingo. Una estrategia a una parada lo llevó sin sobresaltos hasta la meta, mientras por detrás se libraban las verdaderas batallas por las posiciones.
Verstappen terminó tercero, a 4,407 segundos de Leclerc y apenas un segundo por delante de Hamilton, cuarto. Lando Norris fue quinto y su compañero en McLaren Oscar Piastri séptimo, con Isack Hadjar sexto entre ambos. En McLaren, Piastri tuvo que dejar pasar a Norris en la vuelta 8 por orden del equipo.
Bola de partido desaprovechada, la decisión se traslada a México
Austin era la primera bola de partido real de la temporada para Antonelli. Para proclamarse de forma anticipada el campeón del mundo más joven de la historia de la Fórmula 1, George Russell debía terminar como mucho noveno y Lewis Hamilton como mucho quinto. Ninguna de las dos cuentas salió: Hamilton fue cuarto y Russell octavo, dos posiciones justo por encima del umbral necesario que aplazaron la coronación.
Aun así, la situación de Antonelli sigue siendo cómoda. Con la victoria amplió su ventaja en el campeonato de pilotos a 123 puntos sobre Russell, un colchón que apenas deja margen de interpretación. La próxima oportunidad de sentenciar matemáticamente el título llegará en el Gran Premio de la Ciudad de México, donde la Fórmula 1 podría dictar el veredicto definitivo.
Agitación en la zona media, dos Ferrari al unísono
Mientras en cabeza reinaba el orden, la zona media aportó las tramas secundarias del día. Ya en la primera vuelta chocaron Oliver Bearman y Pierre Gasly. Los comisarios consideraron responsable a Bearman y le impusieron una penalización de diez segundos, antes de que los daños obligaran finalmente al piloto de Haas a abandonar. Poco después, un toque entre Alexander Albon y Fernando Alonso dejó restos en la curva 12 y provocó un breve Virtual Safety Car en la segunda vuelta. George Russell ya se había salido de la pista en esa misma zona en la primera vuelta, obtuvo una ventaja y recibió una penalización de cinco segundos, que cumplió en su parada en boxes de la vuelta 23. Franco Colapinto fue llamado a boxes por Alpine en la vuelta 36 y abandonó, sin que el equipo diera de inmediato un motivo. A unas cinco vueltas del final se sumó un problema de motor en el Cadillac de Valtteri Bottas: su coche se quedó parado en una escapatoria y provocó otra fase de Virtual Safety Car, antes de que la pista quedara libre de nuevo a tres vueltas del final.
En medio de todo este alboroto, Ferrari firmó una actuación disciplinada. Leclerc y Hamilton llevaron sus coches sin problemas a la segunda y la cuarta posición, separados por 5,437 segundos. Para Ferrari fue una sólida cosecha de puntos con ambos coches, y para Antonelli y Mercedes, sobre todo, la confirmación de que en Austin la lucha por el título se acercó a su final, aunque el último trámite llegará probablemente en México.





